El puma de Cancún invade Alicante: Daniel Guzmán desata el punk en Marea Rock
El viernes 16 de enero, el actor Daniel Guzmán pisó la Sala Marea Rock con su grupo tributo Presbicia.
¿Locura? ¿Llamada de atención? ¿O un show imperdible? Spoiler: un poco de todo.
En RadioWeek siempre lo hemos dicho claro: no defendemos los grupos tributo. Nos parecen, en muchos casos, tristes y a veces incluso insultantes cuando versionan a bandas que siguen en activo.
Pero —y aquí viene el matiz importante— hay ocasiones en las que una alternativa bien hecha es una buena excusa para disfrutar de música en directo. Aunque sea una versión marca blanca. O, simplemente, para pasar una noche de pogo, sudor y gargantas rotas sin pedirle más al asunto.
Y este fue uno de esos casos.
No somos grandes fans del punk. Nos gustan pocos grupos y muy concretos. La Polla Records y Evaristo merecen respeto absoluto dentro del panorama nacional, pero nunca han sido bandas que hayamos vivido intensamente ni en directo ni en la intimidad de unos cascos. Aun así, conocemos lo suficiente su repertorio como para poder disfrutar del evento.
Y ahora sí, vamos a lo que has venido a leer:
¿Concierto de bandas tributo?
¿A quiénes?
¿Por qué?
¿Valió la pena?
Punk, cerveza y una historia que merece contarse
Sí, fue un concierto de bandas tributo. A Reincidentes y a La Polla Records. Dos bandas en activo, sí. Pero el punk tiene algo que lo permite todo: se versiona, se grita y se comparte. Aquí se viene a la fiesta, a las letras y a la hermandad. Si eres del Squad Punk, ya sabes de qué hablamos.
Abrió la noche Algazara, versionando a Reincidentes y también temas de su propio disco homónimo. Y aquí viene lo interesante.
Agárrate. Ábrete una cerveza. Porque esta historia lo merece.
Ni Presbicia ni Algazara son bandas con una trayectoria larga. De hecho, Algazara se creó exclusivamente para este concierto. Una semana de ensayos. Una idea loca. De esas que surgen a las tres de la mañana, cuando alguien dice:
“No hay huevos a montar una banda de punk y tocar”
—y alguien responde—
“Sujétame el cubata”.
Así nació.
Su cantante, Javi, conocido en la terreta por ser la voz del grupo alicantino Mugroman, es además director y creador de la revista cultural Eh!. En una entrevista que realizó a Daniel Guzmán hablaron de su amor por el punk y de su proyecto Presbicia. Y ahí saltó la chispa:
—¿Y si hacemos un concierto en Alicante?
Un par de llamadas después, la fecha estaba cerrada. Las bandas montadas. El plan en marcha.
Sold out, pogos y gargantas rotas
Con solo una semana de ensayo, Algazara se subió al escenario de una Marea Rock abarrotada, con un sold out tan bestia que para entrar había que empujarse entre el público. Pogos, gritos, gargantas rasgadas y una energía descontrolada que dejó el terreno perfectamente preparado.
Y entonces llegó Presbicia.
El grupo que la mayoría estaba esperando. Y no dejó a nadie indiferente.
Hacer de Evaristo no es fácil. Nada fácil. Pero se consiguió una voz creíble, un tono reconocible y una energía brutal sobre el escenario. La entrega fue tan grande que, sinceramente, si saliste con voz de allí es porque no sabías cantar antes.
La respuesta del público fue descomunal. Tanto, que los propios miembros de la banda acabaron el concierto en estado de shock, flotando todavía en la nube de lo que acababa de ocurrir. De esas noches que no se olvidan.
Cuando el punk nace del colegueo
Después del concierto tuve la oportunidad de charlar con ellos y conocer el origen real de la banda. Y aquí viene otro giro curioso: salvo Dani, ninguno es realmente fan del punk. Sus influencias van más hacia el hard rock americano, el heavy metal y derivados. Sus bandas habituales están muy lejos del punk.
Y eso, lejos de restar, suma mérito.
Porque adaptarse a ritmos, tempos y una actitud tan distinta, hacerlo bien y hacerlo desde el respeto, tiene mucho valor. No es postureo. Es disfrute.
Presbicia no busca fama, ni éxito, ni convertirse en nada más de lo que es: una banda de colegueo. Algún concierto más, diversión, música y cero intención de tapar a nadie.
Y esa noche lo demostraron.
Porque cuando se hace desde el corazón, puede nacer algo grande… incluso siendo tributo.

