Sant Joan vibró con el rock de Lady Tattoo
La noche del 30 de enero, Lady Tattoo actuó en la Sala Euterpe de Sant Joan d’Alacant para regalarnos una noche de rock con aroma clásico y pulso indie, de esas que se agradecen cuando el frío aprieta y uno decide buscar algo más que quedarse en casa.
Lady Tattoo llegan desde Murcia, y confieso que ya los habíamos visto tiempo atrás, cuando éramos jóvenes unicornios sin demasiadas preocupaciones y con un despiste mental digno de estudio clínico. Hoy, con algo más de rodaje vital y musical, la sensación es clara: a esta banda debimos prestarle más atención antes. Y no por nostalgia, sino por coherencia.
La noche arrancó como debe arrancar cualquier concierto que se precie: cerveza IPA en mano y puntualidad suficiente para no perderse ni un acorde. Desde el primer tema quedó claro que Lady Tattoo juegan en esa frontera tan reconocible entre el rock español clásico y un indie bien entendido. Hay ecos de los 90 y los 2000 —Tarque, M-Clan, Bunbury sobrevuelan el ambiente—, pero siempre con un matiz propio que evita el déjà vu constante.
Aquí viene lo interesante: instrumentalmente es rock, sin rodeos. Pero las letras, el enfoque y cierta sensibilidad melódica hacen que también conecten con el público más cercano al indie. Y eso no es poca cosa. Porque unir ambos mundos sin chirriar es complicado, y Lady Tattoo lo consiguen con naturalidad. No necesitan reinventar el género; lo habitan con honestidad.
Este punto nos lleva a una reflexión inevitable: la Sala Euterpe, sin desmerecerla en absoluto, empieza a quedarse pequeña para una banda como esta. No hablamos de llenar salas de 500 personas ni de jugar en ligas que aún no tocan, seamos serios. Pero una sala mediana, con un aforo más holgado y un circuito algo más ambicioso, parece el siguiente paso lógico. Y ojo, eso ya es un éxito en sí mismo.
Lo que sí dejó un regusto amargo fue la afluencia de público. No estaba mal, pero podría —y debería— haber sido mayor. Lady Tattoo ofrecen una noche divertida, cercana y llena de buena música a un precio más que razonable. El frío no es excusa. El “no los conozco” tampoco. A veces hay que salir precisamente para eso: para descubrir.
Más allá del directo, la banda tiene margen para crecer si apuesta por otros circuitos. Espacios como Baltimore encajarían perfectamente con su propuesta y ayudarían a ampliar su nombre fuera del ámbito más local. Y aunque en su currículum ya figuren hitos como su paso por el Molina Rock junto a bandas como Valdhemar o Leo Jiménez, conviene no caer en comparaciones forzadas. Es como enfrentar un Ford Fiesta estándar con uno deportivo: parecen el mismo coche, pero la diferencia de potencia —o de patos, si nos ponemos técnicos— marca ligas distintas.
Dentro de su Rodar y Rodar Tour, Lady Tattoo están haciendo justo lo que toca: afinar, rodarse y fidelizar público. Decirle al oyente “aquí estamos, esto somos”. Sin poses, sin fuegos artificiales innecesarios. Rock and roll con identidad propia, pensado para que salgas de la sala con una sonrisa y la sensación de haber acertado al elegir plan.
Y eso, hoy en día, ya es mucho. 🎸🦄
