DragonForce abre una nueva etapa con Alissa White-Gluz como nueva voz de la banda.
Alissa White-Gluz se une a DragonForce: al fin la banda encuentra el puesto que estaba buscando
Alissa White-Gluz en DragonForce ya es una realidad, y sí, vamos a decirlo claro desde el principio: esto tiene pinta de ser una de esas decisiones que pueden convertir a una banda ya exagerada en una criatura directamente imposible de controlar. DragonForce, ese grupo que lleva años tocando como si el botón de pausa estuviera prohibido por ley, ha anunciado la incorporación de Alissa White-Gluz como nueva vocalista, abriendo una etapa que suena a espada láser, dragón dopado y gimnasio vocal sin descanso.
La noticia llega en un momento especialmente simbólico para la banda, coincidiendo con el vigésimo aniversario de Inhuman Rampage, el disco de 2006 que convirtió a DragonForce en fenómeno internacional gracias a esa bestia llamada “Through The Fire And Flames”. Sí, la canción que hizo llorar a medio planeta en Guitar Hero III y que probablemente causó más lesiones de muñeca que muchos deportes federados.
Pero aquí está lo importante: Alissa no llega como una invitada de lujo, ni como una colaboración para poner cara intensa en un videoclip. La vocalista canadiense entra oficialmente en DragonForce y se convierte en la primera frontwoman de la historia de la banda. Según informan medios como Louder/Metal Hammer y Kerrang!, la formación entra ahora en una etapa con dos voces, manteniendo a Marc Hudson y sumando a Alissa como nuevo terremoto vocal en primera línea.
Alissa White-Gluz en DragonForce: del death metal melódico al power metal sin frenos
La jugada tiene más sentido del que parece en un primer vistazo. Alissa White-Gluz no es precisamente una desconocida para el metal. Su trayectoria con The Agonist, Arch Enemy, Kamelot y su proyecto Blue Medusa la ha colocado como una de las voces más reconocibles del metal moderno. Su registro mezcla agresividad, técnica, presencia escénica y una capacidad bastante salvaje para moverse entre voces limpias, guturales y registros más teatrales.
Y justo ahí está el punto interesante: DragonForce siempre ha sido una banda técnicamente descomunal, pero también una banda que vive muy cerca del exceso. Solos imposibles, estribillos gigantes, velocidad absurda, fantasía, videojuegos, épica y esa sensación constante de que alguien ha dejado una consola encendida dentro de un amplificador.
Ahora, con Alissa dentro, ese exceso puede ganar otra dimensión. Porque si algo necesitaba DragonForce para encontrar “la posición musical que estaba buscando”, quizá era precisamente esto: una voz capaz de meter oscuridad, músculo y amenaza dentro de un universo donde todo ya iba a velocidad de meteorito.
Vamos, que si antes DragonForce era una montaña rusa sin cinturón, ahora alguien ha decidido ponerle pinchos, fuego azul y una alarma nuclear.
Una nueva etapa con dos voces y mucha pólvora
La banda ya había colaborado previamente con Alissa en una versión alternativa de “Burning Heart”, tema incluido originalmente como bonus track en ediciones especiales de Warp Speed Warriors, su álbum de 2024. Esa colaboración acabó teniendo videoclip oficial en 2025 y sirvió como una especie de aviso: aquí había química, aquí había gasolina, y aquí alguien estaba mirando al futuro con cara de “¿y si hacemos esto más grande todavía?”.
Ahora la cosa va en serio. DragonForce afrontará sus primeros conciertos con Alissa este mes en los festivales Welcome To Rockville y Sonic Temple, dentro de unas actuaciones especiales ligadas al aniversario de Inhuman Rampage. La banda también está trabajando en su décimo álbum de estudio y prepara una gira más amplia que será anunciada próximamente.
Y claro, aquí se abre la pregunta: ¿qué DragonForce nos espera?
Porque esto puede ir por dos caminos. Uno: que la banda use a Alissa como refuerzo vocal, metiendo guturales estratégicos, dobles voces y más dramatismo. Dos: que DragonForce decida abrazar el caos absoluto y convierta cada canción nueva en una batalla entre power metal, death metal melódico, fantasía medieval y arcade de los 2000.
Sinceramente, en RadioWeek esperamos la segunda opción. Para hacer cosas normales ya están los grupos que afinan mirando al suelo.
DragonForce necesitaba un golpe así
DragonForce lleva años siendo una banda enorme, reconocible y con un sello propio indiscutible, pero también una banda que muchas veces ha sido reducida al meme de la velocidad, al chiste de Guitar Hero o al “mira qué rápido tocan”. Y ojo, no es poca cosa: hay bandas que matarían por tener un himno tan identificable como “Through The Fire And Flames”.
Pero una incorporación como la de Alissa White-Gluz puede ayudar a recolocar a DragonForce en una posición más ambiciosa. No solo como “la banda rápida”, sino como una formación capaz de reinventar su propio exceso. Porque Alissa puede aportar contraste, tensión, agresividad y un peso vocal que encaja sorprendentemente bien con esa maquinaria hipervitaminada que Herman Li y compañía llevan años manejando como si fuera un dragón con WiFi.
Y sí, vamos a permitirnos el comentario gamberro: al fin DragonForce parece haber encontrado el trono que merecía. No uno elegante, no uno sobrio, no uno con terciopelo fino. Un trono hecho con guitarras de siete cuerdas, teclados incendiados, mandos de PlayStation derretidos y una vocalista capaz de sonar como si viniera a reclamar un reino.
Una incorporación que puede cambiar el juego
La entrada de Alissa White-Gluz en DragonForce no es una simple noticia de formación. Es un movimiento que puede marcar una nueva etapa para una banda que ya vivía instalada en el exceso, pero que ahora puede añadir una capa mucho más feroz a su propuesta.
¿Funcionará? Sobre el papel, sí. En directo, habrá que verlo. En estudio, puede ser una auténtica barbaridad si saben aprovechar el contraste entre Marc Hudson y Alissa. Lo que está claro es que DragonForce ha hecho algo que no siempre hacen las bandas veteranas: arriesgar.
Y eso, en una escena donde muchas veces se premia más repetir la fórmula que dinamitarla, merece atención.
Así que sí: DragonForce ha subido otra marcha. El problema es que esta banda ya iba en quinta desde 1999. Ahora solo queda ver si con Alissa White-Gluz al frente el dragón vuela… o directamente rompe el escenario y se lleva el festival por delante.

