Exsilyum – AUT OMNIA AUT NIHIL: o todo o nada, pero con el alma abierta en canal
Exsilyum AUT OMNIA AUT NIHIL es de esos discos que no se limitan a sonar: aparecen, colocan doce cartas sobre la mesa, encienden una vela y te dicen: “venga, campeón, vamos a ver qué demonios llevas dentro”. Y eso, dentro de un metal cada vez más lleno de fórmulas reconocibles, ya es bastante más interesante que simplemente venir a hacer ruido.
Vamos a empezar por lo evidente: AUT OMNIA AUT NIHIL. Lo lees por primera vez y piensas: “esto debe ser griego”. Pero no. Bromas aparte, estamos ante una expresión latina que significa “o todo o nada”, y pocas veces un título resume tan bien lo que una banda parece querer poner sobre la mesa.
Porque Exsilyum no ha venido a hacer el típico disco de metal moderno con cuatro riffs intensos, dos estribillos resultones y una estética oscura de manual. No. Exsilyum no han venido a jugar. Han venido a quedarse. Y, sobre todo, han venido a demostrar que el metal también puede ser una experiencia emocional, simbólica y casi espiritual.
Exsilyum AUT OMNIA AUT NIHIL: cuando el metal moderno parece una tirada de tarot
Lo más interesante de AUT OMNIA AUT NIHIL no está solo en sus canciones, sino en la forma en la que Exsilyum construye el universo que las rodea. Cada tema parece venir acompañado de una carga narrativa propia, como si el disco no fuese simplemente una colección de canciones, sino una especie de mapa emocional.
Y esto, sinceramente, no lo vemos todos los días.
Aquí no estamos ante el clásico “esta canción habla de una ruptura” o “este tema va sobre la ansiedad”. Exsilyum trabaja desde un lugar más simbólico, más intuitivo, casi más místico. Sus canciones funcionan como pequeñas lecturas interiores: heridas familiares, pérdidas de identidad, amor roto, ansiedad, culpa, espera, caída, rendición, clarividencia…
Vamos, que pones el disco y parece que alguien ha encendido velas, ha sacado los arcanos mayores y ha dicho: “hoy no venimos a pasar el rato, hoy venimos a hablar con tus demonios”.
Y aquí en RadioWeek, que somos más de energías, señales raras y mirar al cielo esperando que Casiopea nos conteste algo, tenemos que reconocerlo: Exsilyum ha conseguido traer al metal una sensación diferente. Una sensación de ritual. De búsqueda. De preguntas que no siempre tienen respuesta, pero que aun así necesitas hacerte.
Del single al álbum: Exsilyum ya avisó de que no era el típico metal
Como ya comentamos en RadioWeek cuando hablamos de “Mentira”, Exsilyum no parecían estar construyendo una propuesta para encajar cómodamente en una etiqueta. Ya entonces se notaba que la banda no quería sonar como “otro grupo más” dentro del metal actual.
Exsilyum debuta con “Mentira”: un golpe de metal moderno que rompe esquemas
Exsilyum ya avisaba con “Mentira” de que no venía a hacer metal de manual
Había melodía, había oscuridad, había una intención emocional muy clara y, sobre todo, una sensación de que detrás de la canción existía un mundo propio. Ahora, con el álbum completo entre manos, esa impresión no solo se confirma: se amplía.
AUT OMNIA AUT NIHIL funciona como la evolución natural de aquella primera sensación. Exsilyum no quiere hacer metal de manual. Quiere abrir una puerta, construir un lenguaje y obligarte a mirar hacia dentro aunque tú solo hubieras venido a escuchar guitarras.
Exsilyum y la sombra elegante de Globus: metal que quiere elevarse
Uno de los puntos más importantes de esta crítica, y seguramente uno de los que más nos separa de una reseña al uso, está aquí: Exsilyum nos recuerda por momentos a Globus.
Y ojo, esto hay que explicarlo bien para que nadie lo entienda como una comparación vaga o como un “suenan igual”. No hablamos de copia, ni de influencia directa obligatoria, ni de que Exsilyum hagan lo mismo. Hablamos de una sensación.
Globus es una de esas bandas que en RadioWeek disfrutamos casi en la intimidad, lejos del radar más mainstream. Un proyecto donde el rock, la ópera, la orquesta y la épica emocional se dan la mano para construir algo que no busca simplemente sonar fuerte: busca elevarte.
Con Exsilyum ocurre algo parecido, pero llevado a un terreno más metalero, más oscuro y más íntimo. Hay guitarras, hay intensidad, hay contundencia, sí, pero el centro no está únicamente en el impacto. Está en la atmósfera. En la letra. En esa sensación de que música y mensaje bailan juntos, como si cada canción estuviera intentando levantar una escena delante de ti.
Ahí está una de las grandes virtudes de AUT OMNIA AUT NIHIL: Exsilyum no quiere limitarse a hacer canciones que golpeen. Quiere hacer canciones que abran puertas.
Y eso, dentro del metal moderno, tiene muchísimo valor.
Porque muchas bandas confunden contundencia con personalidad. Exsilyum, en cambio, parece buscar otra cosa: una sonoridad más melódica, más trascendental, más conectada con la emoción y la búsqueda interior. Un metal que no solo se escucha con el cuello, sino también con la cabeza, el pecho y esa parte rara del alma que aparece cuando estás solo de madrugada preguntándote si vas bien o simplemente estás sobreviviendo con estilo.
Doce canciones, doce heridas, doce puertas
Otro aspecto diferencial de AUT OMNIA AUT NIHIL es que sus canciones vienen acompañadas de una carga conceptual muy marcada. No hablamos únicamente de letras intensas, sino de una especie de recorrido emocional donde cada tema parece ocupar un lugar concreto.
“Herencia de Silencio” nos lleva hacia las cicatrices familiares, hacia eso que se hereda sin que nadie lo explique, hacia esos silencios que pesan más que cualquier grito.
“Mentira” mira de frente a las máscaras, a la falsedad y a todo aquello que se sostiene sobre apariencias. Es uno de esos cortes donde la banda deja claro que su propuesta no quiere quedarse en la superficie.
“Conflicto” entra en el terreno de la mente dividida, la ansiedad y la lucha interna. Un espacio donde no siempre hay respuestas, pero sí una tensión constante entre lo que se siente, lo que se piensa y lo que se intenta ocultar.
“El Amor También Se Rompe” apunta hacia una herida especialmente dura: la del hogar que se parte y deja daños que no siempre se ven. Aquí el dolor no se presenta solo como drama romántico, sino como algo más amplio, más familiar, más profundo.
“Absentia” habla desde la pérdida de identidad, desde esa sensación de estar pero no estar, de existir sin reconocerte del todo.
“Fuego Bajo la Piel” parece prender en una infancia rota, en una inocencia que no desaparece del todo, sino que sigue ardiendo bajo la superficie.
Y así, entre “La Espera”, “Clarividencia”, “Ríndeme”, “Caer” y el resto del álbum, Exsilyum termina de construir un viaje entre caída, resistencia, rendición y búsqueda de respuestas.
La gracia está en que el grupo no convierte todo esto en un drama plano. Hay dolor, sí, pero también hay búsqueda. Hay oscuridad, pero no se queda revolcándose en ella. Hay caída, pero también una necesidad constante de entender qué hay después.
El peaje emocional de AUT OMNIA AUT NIHIL
Ahora bien, y aquí toca bajar un momento las velas, apagar un poco el incienso y abrir la ventana: AUT OMNIA AUT NIHIL también tiene un punto de fricción. Pero conviene explicarlo bien, porque no hablamos de un defecto clásico ni de un “se hace pesado” lanzado al aire con cara de crítico aburrido.
No. Aquí la cosa va por otro lado.
Estamos ante un álbum debut muy bueno, cargado místicamente, emocionalmente y energéticamente. Un disco con temas potentes, con identidad, con intención y con una capacidad bastante clara para tocar esa parte interna que no siempre queremos que nos toquen. Y precisamente por eso, por esa carga, por esa intensidad y por esa forma de mirar hacia dentro, AUT OMNIA AUT NIHIL no siempre se disfruta igual si intentas escucharlo del tirón.
Hay discos que puedes poner de fondo mientras haces cualquier cosa. Este no es uno de ellos.
Exsilyum ha construido un trabajo que pide atención. Pide presencia. Pide que entres en su mundo. Sus canciones no pasan simplemente una detrás de otra: te interpelan, te arrastran, te colocan delante de una emoción, de una herida, de una pregunta. Y claro, cuando llevas varios temas seguidos en ese estado de intensidad, llega un momento en el que el cuerpo pide aire.
No porque quieras parar por aburrimiento. Sino porque necesitas tomar aliento.
Nos ha pasado escuchándolo: hay canciones que tocan esa parte interna de uno mismo y te obligan a frenar un segundo. A mirar al techo. A respirar. A decir: “vale, esto me ha entrado más dentro de lo que esperaba”. Y, sinceramente, cuando un disco consigue eso, algo bueno está haciendo.
El mejor ejemplo sería este: es como una tirada de tarot intensa, de esas en las que preguntas por tu vida, tus energías, tus heridas y tus respuestas pendientes. Puede ser preciosa, reveladora y necesaria, pero también te deja mentalmente cargado. No sales igual que entras.
Y con AUT OMNIA AUT NIHIL ocurre algo parecido.
Por eso quizá no sea un disco para devorar de una sentada. Es un álbum para atravesarlo. Para escucharlo por tramos si hace falta. Para dejar que cada canción repose, respirar un poco y volver a entrar. Un cigarrito metafórico, un vaso de agua para el alma y segunda ronda.
Y esto, lejos de hundir el disco, lo define mejor: Exsilyum ha hecho un álbum que pesa porque tiene alma, no porque le sobren canciones.
Un debut con hambre de identidad
Con todo esto, hay algo que queda claro: Exsilyum AUT OMNIA AUT NIHIL no parece un disco hecho para pedir permiso.
Puede gustarte más o menos su densidad, puedes entrar antes o después en su propuesta, pero hay identidad. Y eso, en un debut, vale mucho.
Exsilyum suena a banda que quiere construir mundo propio. Una banda que entiende que el metal no tiene por qué quedarse solo en el golpe, en la pose o en la fórmula. Aquí hay melodía, hay oscuridad, hay letras con intención y hay una búsqueda de trascendencia que lo separa del metal más convencional.
Y volvemos a lo de Globus: cuando una banda intenta que música y letra se eleven juntas, cuando no se limita a sonar fuerte sino que intenta construir una experiencia, hay que prestarle atención. Porque puede que no sea el camino más fácil, pero sí uno de los más interesantes.
AUT OMNIA AUT NIHIL tiene momentos de mucha fuerza, pero su verdadera personalidad aparece cuando entiendes que Exsilyum no está intentando únicamente sonar contundente. Está intentando construir un imaginario. Una atmósfera. Una especie de espejo oscuro donde cada canción refleja una parte distinta de la herida.
Exsilyum no ha hecho un disco cómodo, ha hecho un espejo
AUT OMNIA AUT NIHIL significa “o todo o nada”, y Exsilyum parece haberse tomado esa frase bastante en serio.
Este no es un disco cómodo. No es un álbum ligero. No es una colección de canciones para poner de fondo sin más. Es un trabajo cargado de intención, de emoción, de símbolos y de una oscuridad que no busca decorar, sino decir algo.
Su mayor virtud es también su mayor exigencia: quiere que entres. Quiere que escuches. Quiere que mires. Y eso puede llegar a cansar, claro. Pero también es lo que hace que el disco tenga alma.
Exsilyum no ha publicado simplemente un disco debut de metal moderno. Ha construido una especie de ritual emocional donde cada canción parece una carta distinta sobre la mesa. Algunas duelen. Algunas incomodan. Algunas elevan. Algunas te dejan mirando al techo pensando: “vale, igual esto iba más conmigo de lo que quería admitir”.
Y cuando un disco consigue eso, algo ha hecho bien.
Exsilyum AUT OMNIA AUT NIHIL es una de esas propuestas que merece escucharse sin prisas. Con atención. Con pausa. Y, si hace falta, con una vela encendida y el alma preparada para recibir collejas místicas.
¿Estamos ante uno de los debuts más interesantes del metal actual en castellano? Puede ser. Pero mejor no preguntárselo a Google. Preguntádselo a los arcanos… o dadle al play y comprobadlo vosotros mismos.
