Cuando el talento no es suficiente
Hoy hemos recibido la noticia de que Against Myself se separa después de 17 años de trayectoria…
No vamos a ser hipócritas en RadioWeek diciendo la enorme pena que nos da la separación de la banda. No porque no la merezca, sino porque no hemos sido nunca fans. Hemos ido a sus conciertos y hasta hace relativamente poco ni siquiera sabíamos de su existencia.
Sabíamos que estaban ahí, como muchas otras bandas con talento reconocido, pero la realidad es simple: no se puede abarcar todo. El famoso FOMO del que tantas veces hemos hablado.
Pero hoy no venimos a hablar de FOMO ni a profundizar en los motivos de la separación de la banda.
Porque, más allá de conocerlos en mayor o menor profundidad, sabemos por terceros algo que sí importa: Against Myself ha sido una banda que ha trabajado muy duro para construir su nombre tanto dentro como fuera de España.
Y aquí aparece ese tópico que tantas veces se repite en nuestro país:
te escuchan más fuera de casa que dentro.
El refranero español ya lo dice:
“Nadie es profeta en su tierra.”
Y eso, nos guste o no, sigue aplicando también a los artistas.
El desgaste del artista
Estamos viendo cada vez más separaciones de bandas con talento. Y muchas veces se intenta explicar con argumentos simples: falta de apoyo, poca escena, mala suerte.
Pero hay algo más profundo.
Existe un desgaste real del artista.
Un desgaste mental y emocional que llega tras años de trabajo, decepciones acumuladas y kilómetros recorridos. Con el tiempo todos nos hacemos mayores, acumulamos historia, experiencia… y también cansancio.
La pasión empuja mucho.
Pero llega un momento en el que la pasión por sí sola no basta.
Cuando has dado lo mejor de ti, cuando has invertido tiempo, dinero, energía y vida… necesitas sentir que hay una respuesta fuera. No se trata de negar el amor por lo que haces. Ese sigue ahí.
El problema aparece cuando la respuesta que recibes es mucho menor de lo que esperabas.
No hablamos de fama.
Hablamos de sentir que el esfuerzo tiene sentido.
Y cuando esa sensación desaparece, empiezas a replantearte todo.
Against Myself es solo un ejemplo más de algo que en realidad nos pasa a todos en distintos ámbitos de la vida: llega un momento en el que el esfuerzo sin recompensa pesa.
Y pesa mucho.
Mirar el dedo cuando se señala la luna
Estamos muy acostumbrados a buscar culpables.
Que si en España no se apoya el metal.
Que si no hay relevo generacional.
Que si hay demasiadas bandas.
Que si el público no responde.
Cada uno puede elegir la explicación que más le guste.
Pero la realidad es más compleja.
Es cierto que en España cuesta que se consolide una comunidad metalera fuerte. Eso es innegable. Pero decir simplemente que todo es culpa del país es una explicación demasiado fácil.
Es mirar el dedo cuando alguien señala la luna.
Porque al mismo tiempo encontramos ejemplos que contradicen ese discurso.
La banda gallega Aphonic acaba de lanzar nuevo tema. Estamos hablando de una banda con 25 años de trayectoria, moviéndose dentro del circuito nacional, en escenarios pequeños y medianos, trabajando codo con codo con su público para mantener vivo el proyecto.
Y ahí siguen.
Against Myself, con 17 años de trabajo, han recorrido caminos incluso más amplios, con presencia nacional e internacional.
Pero el tiempo pesa.
El esfuerzo pesa.
La vida pesa.
Y llega un momento en el que seguir adelante se vuelve cada vez más cuesta arriba.
No siempre la culpa está dentro de la escena.
Ni tampoco completamente fuera de ella.
Hay responsabilidades compartidas… pero también decisiones personales que nacen simplemente del cansancio.
Qué se pierde realmente
Against Myself se separa y la escena pierde otra banda nacional.
Pero quizá también deberíamos dejar el martillo a un lado y dejar de golpearnos constantemente con el mismo discurso de culpa colectiva.
Porque no estamos hablando de una banda ignorada o tratada como paria.
Estamos hablando de un grupo que ha trabajado durante años, ha girado, ha construido su camino y ha llegado hasta donde ha querido llegar.
Y cuando las fuerzas empiezan a desaparecer, apartarse es una decisión completamente comprensible.
A veces es una pausa para volver más fuerte.
Otras veces es simplemente aceptar que el ciclo ha terminado.
Por eso quizá el mensaje no debería ser convertir su separación en otro altavoz para hablar del supuesto declive del metal en España.
Tal vez la lectura correcta sea otra.
Entender que detrás de las bandas hay personas.
Personas que se cansan.
Personas que se desgastan.
Personas que en algún momento necesitan parar.
Somos parte de la escena, sí.
Tenemos responsabilidad, también.
Pero no siempre todo depende de nosotros.
Y quizá la pregunta que deberíamos hacernos no es solo por qué se separan las bandas.
Sino cuánto desgaste humano hay detrás de cada una de esas decisiones.

