El pingüino nihilista y el unicornio unicornista: aprender a caminar entre el caos y la montaña
En los últimos días se ha hecho viral la imagen de un pingüino caminando solo hacia las montañas heladas de la Antártida. Internet lo ha bautizado como el “pingüino nihilista”: una metáfora perfecta de cuando decides ir contra todo, alejarte del ruido y seguir tu propio camino aunque no sepas muy bien qué hay al final.
Y, aunque pueda parecer oscuro, hay algo profundamente sano en ese nihilismo puntual.
A veces hace falta romper con todo, pensar por uno mismo, salirse de la manada y caminar hacia tu propia montaña, aunque esté lejos, aunque dé miedo.
Pero vivir siempre así también puede convertirse en una odisea solitaria.
En RadioWeek somos más bien unicornistas.
Creemos en el caos creativo, en la música, en la gente, en perder un poco el rumbo para encontrarte en otros lugares. En ir a esa fiesta, a ese concierto, a ese plan que no estaba en tus planes. No para huir de tu camino, sino para hacer una pausa y respirar.
El problema viene cuando te quedas atrapado en uno solo de los dos extremos.
Ser siempre nihilista te aísla.
Ser siempre unicornista te distrae.
La clave está en saber cuándo caminar solo hacia la montaña…
y cuándo desviarte un momento para disfrutar del viaje.
No se trata de convivir siendo ambos a la vez.
Se trata de saber cambiar cuando toca.
Porque a veces lo más valiente es ir contra todo.
Y otras, lo más inteligente es dejarte llevar un rato sin perder quién eres.
Ese equilibrio —entre el pingüino y el unicornio— es donde realmente se vive.
