¿A quién deberías votar el 29-N según la música que escuchas? La guía electoral más absurda de RadioWeek
Extracto: España se prepara para las elecciones del 29 de noviembre y la política parece haberse colado hasta en nuestras listas de reproducción. Entre las declaraciones de Metallica, las polémicas del metal y las eternas etiquetas ideológicas, en RadioWeek hemos decidido llevar el disparate hasta sus últimas consecuencias. ¿Tu banda favorita determina tu voto? Bienvenidos a nuestra guía electoral más gamberra.
Las elecciones generales del próximo 29 de noviembre están a la vuelta de la esquina. España afronta una cita importante con las urnas, en un escenario de enfrentamiento político, debates interminables y una sociedad donde cada vez parece más complicado tener una opinión sin que alguien intente colocarte inmediatamente una etiqueta.
La vivienda, la economía, los servicios públicos y el futuro del país están sobre la mesa. Son cuestiones serias que merecen debates serios.
Pero tranquilos, que nosotros hemos venido a hablar de música.
Porque resulta que la política ha conseguido meterse hasta en el último rincón de nuestras vidas. Incluido ese lugar donde muchos acudimos precisamente para desconectar del mundo: el rock y el metal.
Que si escuchas determinada banda eres un facha. Que si te gusta otra eres un perroflauta. Que si llevas una camiseta concreta seguramente votas a un partido, mientras que si cantas determinado estribillo probablemente te encuentres entre los que piden taxis al terminar un concierto.
Y como últimamente parece que no puedes escuchar un puto disco sin que alguien te haga un perfil ideológico…
¡A TOMAR POR CULO!
¿Queréis jugar a etiquetarlo todo? Pues juguemos.
Metallica, James Hetfield y la política: ¿hemos olvidado para qué vamos a los conciertos?
Hace apenas unos días, James Hetfield, líder de Metallica, reabrió uno de los debates más incómodos de la industria musical.
Durante el concierto del 10 de octubre en la espectacular Sphere de Las Vegas, el músico dejó claro que Metallica no estaba allí para intentar influir políticamente en sus seguidores.
Hetfield agradeció al público el esfuerzo económico y personal que supone asistir a uno de sus conciertos y criticó a los artistas que, según su opinión, aprovechan el escenario para intentar imponer sus mensajes.
Su conclusión fue sencilla: Metallica estaba allí para ofrecer amor, energía y heavy metal.
Una declaración que ha generado debate porque, efectivamente, la música y la política llevan décadas compartiendo escenario.
Ahí están The Clash, Rage Against the Machine, Dead Kennedys o nuestros Ska-P, demostrando que una guitarra también puede servir para denunciar injusticias, cuestionar instituciones o expresar una posición ideológica.
Y no hay absolutamente nada malo en ello.
En RadioWeek compartimos una parte fundamental del planteamiento de Hetfield: nadie debería necesitar un carné político para disfrutar de un concierto.
Eso no significa que los músicos deban permanecer callados. Tienen tanto derecho a expresar sus ideas como cualquier otra persona. La música también es protesta, crítica social y libertad de expresión.
Pero una cosa es que una banda tenga un mensaje político y otra muy distinta es que sus seguidores deban compartirlo obligatoriamente.
Puedes escuchar una canción anticapitalista y no ser anticapitalista. Puedes disfrutar del metal extremo sin compartir las ideas personales de sus músicos. Y puedes emocionarte con un himno reivindicativo sin haber votado jamás al partido con el que alguien pretenda relacionarlo.
Sin embargo, parece que hemos llegado a un punto donde la libertad de escuchar lo que te salga de las narices necesita pasar primero por el filtro ideológico de turno.
Así que hemos tenido una idea absolutamente brillante.
O completamente estúpida.
Probablemente las dos.
La guía definitiva de RadioWeek: ¿a quién te mandarían votar según tus gustos musicales?
ADVERTENCIA: lo que viene a continuación es una sátira. Ninguna de estas asociaciones representa necesariamente las ideas de las bandas, sus integrantes o sus seguidores. Los partidos aparecen como caricaturas del etiquetado político, no como recomendaciones electorales reales.
Dicho esto, que comience el festival de las gilipolleces.
1. Barón Rojo, Obús y Héroes del Silencio: el Partido Popular
Empecemos por los clásicos.
Si tu discografía favorita incluye Barón Rojo, Obús, Héroes del Silencio y consideras que el auténtico rock nacional alcanzó su plenitud cuando todavía comprábamos música en casete, bienvenido al departamento de tradiciones.
Eres de los que sostienen que antes se hacían mejores discos, los festivales tenían mejores carteles y el rock de verdad no necesitaba tantos efectos especiales.
Probablemente has pronunciado alguna vez la frase «esto antes no pasaba» mientras observabas con preocupación a un chaval que no distingue una guitarra eléctrica de un sintetizador.
Según nuestro absurdo sistema de clasificación, el estereotipo político te colocaría directamente en la casilla del Partido Popular.
¿Por qué? Porque alguien ha decidido que escuchar música clásica del rock español equivale a defender las tradiciones.
Lo divertido es que muchas canciones de aquellos grupos también hablaban de rebeldía, inconformismo y crítica social.
Pero oye, no vamos a permitir que la realidad nos estropee una etiqueta tan estupenda.
2. Ska-P, Boikot y La Raíz: Podemos, Sumar y un poquito de PACMA
Cambiamos las guitarras clásicas por los vientos, los ritmos combativos y los conciertos donde acabas con más sudor que camiseta.
Si escuchas Ska-P, Boikot o La Raíz, nuestro imaginario comité electoral ya te ha preparado una colección de pegatinas reivindicativas.
Aquí las letras hablan de injusticias sociales, derechos, antifascismo, poder y resistencia.
En este caso sí encontramos bandas con mensajes políticos explícitos. Basta con escuchar buena parte de la discografía de Ska-P para comprobarlo.
Pero nuestra maravillosa maquinaria de prejuicios no necesita profundizar demasiado.
¿Escuchas punk combativo? Podemos o Sumar.
¿Además te preocupan los animales? Alguien ya te ha preparado una papeleta de PACMA.
¿Llevas pantalones anchos, una mochila llena de parches y conoces todos los rincones de un festival alternativo?
Enhorabuena: según el estereotipo, acabas de conseguir la nacionalidad perroflautística.
Eso sí, convendría recordarles a nuestros imaginarios clasificadores que el anarquismo, la izquierda parlamentaria y el animalismo no son exactamente lo mismo.
Pero eso implicaría pensar un poquito, y aquí hemos venido a demostrar lo contrario.
3. Vetusta Morla, Love of Lesbian y el indie de festival: PSOE o Sumar
Llegamos al territorio donde las emociones son profundas, las canciones duran seis minutos y nadie sabe muy bien si está asistiendo a un concierto o a una experiencia existencial.
Si escuchas Vetusta Morla, Love of Lesbian, Izal o Lori Meyers, probablemente tengas alguna fotografía mirando al horizonte mientras reflexionas sobre lo complicado que resulta hacerse adulto.
Tu calendario de conciertos está lleno de festivales, te encanta descubrir bandas antes de que sean famosas y sabes perfectamente que la cerveza de un recinto musical puede costar lo mismo que un menú del día.
Nuestro algoritmo político, que tiene la misma precisión que un horóscopo escrito después de tres cubatas, te colocaría entre el PSOE y Sumar.
La caricatura del progresista moderno: preocupado por la sostenibilidad, amante de la cultura, defensor de los festivales alternativos y dispuesto a pagar una fortuna por una hamburguesa vegana.
Por supuesto, escuchar indie no significa ser progresista.
Pero explicárselo a alguien que lleva veinte minutos estudiando tu perfil de Spotify para decidir qué votas probablemente sea perder el tiempo.
4. Slayer, Phil Anselmo y el metal más extremo: VOX
Y ahora entramos en terreno pantanoso.
Porque si existe un género al que determinados sectores llevan décadas intentando asociar con todo tipo de barbaridades, ese es el metal extremo.
Aquí tenemos ejemplos reales.
Slayer protagonizó numerosas controversias por canciones como Angel of Death, inspirada en los crímenes del médico nazi Josef Mengele. La banda fue acusada de simpatizar con el nazismo, unas interpretaciones que sus integrantes rechazaron.
Y después tenemos a Phil Anselmo, vocalista de Pantera, que en 2016 protagonizó un episodio mucho más directo: durante un homenaje a Dimebag Darrell realizó un saludo nazi y gritó una consigna supremacista blanca.
Aquello ocurrió realmente, provocó numerosas condenas dentro de la comunidad metalera y el cantante terminó disculpándose públicamente.
Conviene distinguir las cosas: narrar atrocidades históricas en una canción no equivale automáticamente a defenderlas, mientras que un gesto racista realizado sobre un escenario sí merece una crítica por sí mismo.
Pero nuestro imaginario experto en política musical no conoce los matices.
Ve una calavera, escucha una guitarra especialmente agresiva, descubre una polémica relacionada con símbolos nazis y automáticamente señala la casilla de VOX.
Da igual que los seguidores del metal extremo tengan ideologías completamente diferentes o que muchas bandas del género hayan rechazado expresamente el racismo.
En esta parodia, cuanto más oscuro sea el disco y más ilegible resulte el logotipo, más rápido aparece alguien intentando hacerte un análisis electoral.
Porque, aparentemente, escuchar voces guturales debe tener alguna relación misteriosa con tu declaración de la renta y tu papeleta electoral.
5. Metallica: el que solo quería escuchar música
Y dejamos una categoría especial para nuestros protagonistas del debate.
Si eres de Metallica, tu casilla es la del ciudadano al que todo esto empieza a tocarle bastante las narices.
Has comprado tu entrada, llevas meses esperando el concierto y lo único que quieres es escuchar Master of Puppets sin que nadie te pregunte a qué partido representaría James Hetfield en el Congreso.
En nuestra brújula satírica, Metallica representa al espectador que quiere reservarse el derecho de pensar por sí mismo.
Y seguramente no sea el único.
La brújula político-musical de RadioWeek: ¿dónde cae tu playlist?
Ya tenemos nuestra clasificación completamente disparatada.
A un lado tenemos el punk combativo, al otro las polémicas del metal extremo. Arriba colocamos el indie festivalero y abajo los grandes clásicos del rock español.
Cuatro direcciones, un montón de prejuicios y una conclusión científicamente demostrable:
Esta brújula sirve aproximadamente para lo mismo que utilizar un solo de guitarra para predecir el resultado de las elecciones.
[INSERTAR AQUÍ LA BRÚJULA POLÍTICO-MUSICAL CUADRADA DE RADIOWEEK]La música no necesita tu carné político
Dejemos las bromas durante un momento.
Las elecciones del 29 de noviembre son importantes. Cada ciudadano tiene sus preocupaciones, sus prioridades y su propia manera de entender el futuro del país.
Y precisamente por eso resulta tan absurdo reducir a una persona a una ideología simplemente por la música que escucha.
Una canción puede ser política. Una banda puede ser política. Pero escucharla no te convierte automáticamente en militante de nada.
Podemos disfrutar de obras creadas por personas con ideas diferentes a las nuestras. Podemos criticar las declaraciones de un músico sin necesidad de condenar a todos sus seguidores. Y podemos compartir un concierto con alguien que piense exactamente lo contrario que nosotros.
No se trata de prohibir las opiniones políticas en la música, sino de rechazar la necesidad de convertir absolutamente cualquier gusto cultural en una batalla electoral.
Desde RadioWeek defendemos la libertad de expresión, la diversidad de opiniones y, especialmente, el derecho de cada persona a disfrutar de la música sin tener que justificar constantemente sus preferencias.
Esta guía no pretende recomendar el voto a ningún partido. Al contrario: hemos llevado los estereotipos hasta el ridículo para demostrar lo poco que explican sobre las personas.
Porque al final, mientras unos discuten sobre quién tiene derecho a escuchar determinados grupos, nosotros preferimos seguir descubriendo bandas, disfrutando de conciertos y celebrando aquello que nos une.
La música está para escucharla, disfrutarla, discutirla y sentirla. No para convertir tu biblioteca de Spotify en una urna electoral.
Y ahora os lanzamos una pregunta:
¿Qué banda creéis que provocaría la mayor crisis política si alguien intentara asignarle una papeleta?
Os leemos en comentarios.
Y recordad: el 29-N, elegid vuestra papeleta según vuestras propias convicciones. El disco que pongáis de camino al colegio electoral es cosa vuestra.
RadioWeek — Rock & Metal sin filtros.
Fuentes consultadas
- RTVE — Convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre de 2026
- Metal Hammer / Louder — Declaraciones de James Hetfield en la Sphere de Las Vegas
- MusicRadar — La controversia histórica de Slayer y Angel of Death
- The Guardian — Polémica y disculpas de Phil Anselmo en 2016
- RTVE — Trayectoria y mensajes reivindicativos de Ska-P

