Muere Frank Beard, batería de ZZ Top, a los 77 años: se apaga el pulso de Texas
El histórico batería de ZZ Top ha fallecido a los 77 años en su rancho de Richmond, Texas. Durante más de cinco décadas, Frank Beard fue el latido sobre el que Billy Gibbons y Dusty Hill construyeron uno de los sonidos más reconocibles de la historia del rock.
Hay músicos que ocupan el centro del escenario y músicos que consiguen algo quizá todavía más complicado: hacer que todo funcione desde detrás.
Frank Beard, batería de ZZ Top durante más de cinco décadas, ha fallecido a los 77 años.
El músico murió en su rancho de Richmond, Texas, mientras recibía cuidados paliativos y acompañado por miembros de su familia. Su representante ha situado el fallecimiento el lunes 17 de agosto de 2026 y, por el momento, no se ha hecho pública una causa concreta de su muerte.
Y con él desaparece mucho más que el batería de ZZ Top.
Se marcha el pulso.
Ese ritmo seco, preciso y aparentemente sencillo que durante décadas permitió que las guitarras de Billy Gibbons caminaran con ese balanceo imposible entre el blues, el rock, el boogie y toneladas de polvo de carretera.
Porque todos hemos reconocido alguna vez a ZZ Top por las guitarras, las gafas de sol, los coches imposibles, las barbas o aquellos videoclips que parecían pequeñas películas.
Pero debajo de todo aquello siempre estaba Frank Beard.
Frank Beard: el hombre que mantenía a ZZ Top en marcha
Beard llegó a ZZ Top en 1969, al igual que Dusty Hill, con quien ya había compartido anteriores proyectos musicales. Junto a Billy Gibbons formaron la alineación que acabaría convirtiéndose en la imagen prácticamente inseparable de ZZ Top durante más de medio siglo. Su primer concierto como trío tuvo lugar en 1970 y un año después llegaría ZZ Top’s First Album.
A partir de ahí comenzó una historia difícil de repetir.
La Grange.
Tush.
Gimme All Your Lovin’.
Sharp Dressed Man.
Legs.
Canciones que no necesitan presentación y en las que la batería de Beard quizá nunca intentó llamar más la atención que una guitarra, pero hacía algo bastante más importante: conseguir que aquello caminase.
Billy Gibbons lo ha definido tras conocerse su muerte como uno de los baterías más naturalmente innovadores que había conocido y como un verdadero hijo de Texas. También ha recordado la importancia de su característico golpe de batería para mantener el sonido de ZZ Top durante todos estos años.
Es probablemente una de las mejores formas de explicarlo.
Frank Beard no necesitaba llenar una canción de golpes para demostrar que estaba allí.
Estaba exactamente donde tenía que estar.
El único Beard que no llevaba barba
Y sí.
Existe una ironía inevitable dentro de toda la historia de ZZ Top.
El miembro de la banda que se apellidaba literalmente Beard —“barba”— era precisamente el único de los tres que no llevaba las kilométricas barbas que terminaron convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles del rock.
Frank prefirió durante buena parte de su carrera el bigote.
Porque incluso para eso ZZ Top tenían que hacerlo a su manera.
Pero detrás de esa anécdota había un músico fundamental para entender al grupo. Desde su llegada en 1969, Beard participó en los 15 álbumes de estudio de ZZ Top y acompañó a la banda durante una trayectoria que superó los 50 millones de discos vendidos. El grupo colocó siete trabajos entre los diez primeros puestos del Billboard 200 y terminó ingresando en el Rock & Roll Hall of Fame en 2004.
Números enormes para una banda que, en esencia, nunca dejó de sonar como tres tipos tocando rock en algún garaje perdido de Texas.
Una salud que había obligado a Frank Beard a apartarse
Durante los últimos meses ya habían aparecido señales preocupantes.
Beard había tenido que ausentarse temporalmente de las giras de ZZ Top por motivos médicos. En marzo de 2025 dejó varios conciertos para someterse a un procedimiento relacionado con su salud y este mismo agosto volvió a abandonar temporalmente The Big One! Tour debido a una enfermedad cuya naturaleza no llegó a hacerse pública. Michael Monahan había ocupado su puesto detrás de la batería.
La situación también estuvo relacionada con varias alteraciones recientes en la actividad en directo del grupo.
Tras conocerse su fallecimiento, ZZ Top ha cancelado sus actuaciones previstas en Salt Lake City y Colorado Springs, correspondientes al 18 y 19 de agosto. La página oficial de la banda ya refleja ambas fechas como canceladas.
Sin embargo, Billy Gibbons ha confirmado también algo especialmente significativo: ZZ Top continuará.
La intención es retomar The Big One! Tour con los conciertos de Austin previstos para los días 22 y 23 de agosto, una ciudad y un recinto especialmente queridos por Beard. Según Gibbons, continuar era precisamente lo que Frank quería.
Primero Dusty. Ahora Frank.
La pérdida de Frank Beard tiene además un significado especialmente doloroso para cualquiera que haya crecido viendo aquella formación.
En julio de 2021 fallecía Dusty Hill, bajista de ZZ Top y compañero de Beard desde mucho antes de que ambos entraran en la banda. Elwood Francis tomó posteriormente su lugar sobre los escenarios.
Cinco años después se marcha Frank.
De aquel triángulo casi inmutable formado por Billy Gibbons, Dusty Hill y Frank Beard, hoy únicamente permanece Gibbons.
Y quizá ahí es donde realmente se comprende la dimensión de esta noticia.
Porque ZZ Top seguirá existiendo. Así lo ha querido la propia banda y, según Gibbons, así lo quería también Frank.
Pero inevitablemente será otro ZZ Top.
No necesariamente peor. No necesariamente una banda que deba detenerse.
Simplemente otro.
Hay formaciones que cambian constantemente durante su historia. ZZ Top representó casi lo contrario: durante décadas fueron aquellos tres tipos. Tres músicos, dos barbas gigantes, un bigote, unas gafas de sol y un sonido que podías reconocer prácticamente antes de terminar el primer compás.
El batería que nunca quiso marcharse
En el documental de 2019 ZZ Top: That Little Ol’ Band from Texas, Frank Beard explicaba que había encontrado a las personas con las que estaba destinado a tocar y que nunca había querido abandonar el grupo.
Probablemente ahora esas palabras pesan bastante más.
Durante décadas hubo un tipo sentado detrás de Billy Gibbons y Dusty Hill marcando el tiempo mientras delante ocurría todo el espectáculo.
Quizá esa era precisamente la magia de Frank Beard.
No necesitaba reclamar el foco.
Era quien hacía que el foco pudiera seguir moviéndose.
Hoy ZZ Top pierde a uno de sus pilares y el rock pierde a uno de esos músicos cuyo trabajo puede parecer invisible hasta que deja de estar ahí.
Descansa en paz, Frank.
Dusty llevaba cinco años esperándote.
Y suponemos que habrá que volver a afinar La Grange.
