Metal griego: ¿a qué demonios suena realmente?
En RadioWeek somos muy de disfrutar los domingos con buena música, una serie y hacernos preguntas existenciales sobre nuestra vida y las decisiones que hemos tomado en ella. Esta vez, una de esas preguntas nos ha llevado directamente hasta el metal griego.
Porque mientras escuchábamos música nos ha surgido una pregunta de vital importancia: ¿cómo es llevar un bigote a lo griego?
La verdad es que no hemos visto demasiados griegos por la zona. El primero que nos ha venido a la cabeza ha sido aquel cantante que pasó el año pasado por el Leyendas del Rock. ¿Beast in Black? ¿Black Beast? Bueno, Beast in Black. Yannis Papadopoulos se llama, y efectivamente estuvo con la banda en Villena en la edición de 2025.
Y entonces una pregunta absurda terminó llevándonos hasta otra bastante más interesante:
¿Cómo es realmente la música metal griega?
Pero no nos referimos simplemente a metal compuesto en Grecia, de la misma manera que alguien puede hacer metal en Villaconejos y eso no convierte automáticamente su música en “metal de Villaconejos”.
Queríamos buscar otra cosa: metal propio de allí, cantado en griego y, cuando fuese posible, conectado con sus ritmos, su tradición e incluso sus instrumentos.
Así que nos pusimos a investigar y escuchar bandas hasta intentar encontrar una respuesta.
Por el camino hemos descubierto folk pagano, black metal, heavy ochentero, instrumentos tradicionales, propuestas que nos han parecido interesantes, otras que probablemente no volvamos a escuchar voluntariamente y, por alguna razón que todavía estamos intentando comprender, unos bigotes magníficos.
Estas son nuestras conclusiones.
Villagers of Ioannina City: la puerta de entrada al metal griego
Nuestra primera parada fue Villagers of Ioannina City, una banda procedente de Epiro que mezcla heavy rock y psicodelia con elementos de la tradición musical de su región.
En trabajos como Riza, publicado en 2014, aparecen canciones tradicionales de Epiro reinterpretadas por la banda y un protagonismo importante de instrumentos como el clarinete.
Nosotros entramos por su nueva etapa y por “Venceremos”, una canción bastante más cercana a un heavy rock moderno y progresivo.
Aquí apareció nuestra primera pequeña trampa.
Porque sí: son griegos. Sí: mantienen determinados elementos tradicionales. Pero si nuestra pregunta era encontrar metal griego cantado en griego, “Venceremos” no terminaba de responderla.
Aun así, fue la banda que abrió la puerta a todo lo que vino después.
Y lo que vino después fue bastante más griego.
Muchísimo más griego.
Balothizer: Grecia ha entrado en la habitación
Diez segundos.
Eso fue aproximadamente lo que necesitamos escuchando Balothizer – “Serta” para comprender dos cosas.
La primera: habíamos encontrado exactamente el tipo de música que estábamos buscando.
La segunda: no era para nosotros.
Balothizer define su música como post-Cretan, una reinterpretación de la música tradicional de Creta pasada por psicodelia, punk, rock y metal. Su público terminó encontrando una definición todavía mejor: “Cretan Music From Hell”.
Y no es una etiqueta decorativa.
En su música aparece el laúd cretense como elemento central y buena parte de las letras de su primer disco proceden directamente de textos tradicionales. La propia música cretense es resultado de siglos de cruces culturales y musicales entre el Mediterráneo oriental, Grecia y las distintas civilizaciones que han pasado por la isla.
Y probablemente ahí estuvo precisamente nuestro problema.
Porque escuchando Balothizer aparece continuamente esa sensación de encontrarnos entre lo mediterráneo y lo oriental. Hay momentos que nuestro oído coloca inmediatamente cerca de Grecia y otros que nos transportan hacia sonidos mucho más próximos a Oriente.
Históricamente tiene todo el sentido del mundo.
Musicalmente, a nosotros no terminó de encajarnos.
No porque esté mal hecho. Sencillamente porque esa mezcla no conecta con nosotros.
Eso sí.
Tenemos que hablar de la portada.
Un esqueleto surfeando, tocando un instrumento tradicional griego y luciendo un bigote absolutamente espectacular.
No vamos a reinterpretarla.
No vamos a generar nuestra propia versión.
No vamos a poner un unicornio.
La portada original tiene que aparecer en este artículo porque habla perfectamente por sí sola.
Balothizer quizá no haya entrado en nuestra lista de reproducción, pero durante unos minutos consiguió que nuestra investigación alcanzase unos niveles de Grecia difícilmente superables.
Exoristoi: heavy metal, griego y una portada que exige respeto
Entonces llegamos a Εξόριστοι —Exoristoi—.
Y antes siquiera de escuchar una nota ocurrió otra cosa.
Vimos la portada.
Y empezamos a reír.
No porque haya nada especialmente extraño en ella.
Precisamente por lo contrario.
Es una portada absolutamente ochentera.
No necesita análisis artístico, referencias mitológicas ni grandes interpretaciones. Es sencillamente esa estética que hoy puedes imaginar perfectamente impresa sobre una vieja cinta de cassette que alguien hubiese comprado en una estación de servicio española a principios de los noventa.
Y nos encanta precisamente por eso.
Además, detrás de esa portada hay bastante historia: Exoristoi se formaron a finales de los ochenta y su debut está considerado uno de los primeros grandes ejemplos de heavy metal grabado con letras en griego.
Así que tocaba escuchar “Κάνω Μιαν Ευχή” —“Kano Mia Efhi”—.
Y aquí tenemos que ser sinceros:
no nos gustó.
Quizá el desconocimiento del idioma tenga parte de culpa. En un heavy tan clásico la voz ocupa muchísimo espacio y, cuando no puedes agarrarte al significado de la letra, necesitas que el cantante consiga atraparte por otros caminos.
Y a nosotros la voz no terminó de convencernos.
Instrumentalmente hay algún momento que se salva, alguna melodía y algún pasaje que consigue despertar algo de interés, pero nunca lo suficiente como para que el conjunto termine funcionando.
Y esto resulta curioso porque históricamente Exoristoi hicieron precisamente lo que estábamos buscando: coger heavy metal y decidir que no necesitaban cambiar al inglés para hacerlo.
Eso merece reconocimiento.
Que después nos guste es otra cuestión.
Y no.
No nos gusta.
Aherusia: aquí empieza a cambiar la cosa
Después de Balothizer y Exoristoi empezábamos a sospechar que quizá nuestra expedición griega iba a terminar antes de tiempo.
Hasta que aparecieron Aherusia.
La banda ateniense lleva desde finales de los noventa trabajando sobre una mezcla de elementos tradicionales y metal extremo, atravesando folk, pagan y black metal sin quedarse necesariamente encerrada en ninguno de ellos.
Escuchamos “Breath (Ανάσα, Άνασσα)” y aquí la reacción fue bastante diferente.
Aherusia no están nada mal.
Tienen elementos de black metal, sí, pero no estamos ante una propuesta particularmente dura ni inaccesible. Lo que domina para nosotros es ese carácter folk y pagano capaz de generar ambiente.
Y ahí está precisamente su mayor virtud.
Probablemente no sea una banda por la que nosotros vayamos a sentarnos delante de las letras intentando aprender cada estribillo.
Pero sí es una banda que puedes poner y dejar que cree un escenario alrededor de ti.
Hay percusiones, melodías y ritmos que inmediatamente generan esa sensación de ritual, celebración pagana y música tradicional pasada por guitarras.
Y además nos dejaron pensando en otra cosa:
esto en directo puede ser espectacular.
Con una buena puesta en escena, iluminación, escenografía y el ambiente adecuado, Aherusia tienen ese tipo de música que podría crecer muchísimo encima de un escenario.
Especialmente dentro de un festival.
En eventos como Leyendas del Rock, donde este tipo de propuestas folk y paganas siempre terminan generando conversación y también críticas por su presencia recurrente en los carteles, Aherusia son el típico grupo que quizá no conozcas al llegar y que perfectamente puede conseguir que acabes mirando el escenario durante todo el concierto.
De todas las bandas que hemos escuchado durante este viaje, son de las pocas que nos han hecho pensar:
“Esto quiero verlo en directo antes de emitir sentencia.”
Y eso ya es bastante.
Kawir: ser black metal no es el problema
Nuestra última parada fue Kawir.
Fundados en Atenas en 1993, representan otra forma de entender la identidad griega dentro del metal: black metal construido alrededor de mitología, paganismo y textos helenos.
En “War of the Giants” —“Γιγαντομαχία”—, por ejemplo, la letra está directamente en griego y relata la Gigantomaquia, la guerra entre los Gigantes y los dioses olímpicos. Aparecen Gaia, Zeus, Atenea y otros personajes del imaginario mitológico griego.
Y aquí merece la pena hacer una distinción porque es fácil confundir ambas historias: los Gigantes no son los Titanes. La guerra contra los Titanes es la Titanomaquia, otro episodio distinto de la mitología griega y, curiosamente, otro tema que la propia Kawir también ha llevado a su música.
Sobre el papel deberían encajar perfectamente en nuestra investigación.
Pero musicalmente…
no son para nosotros.
Y queremos dejar algo claro porque sería tremendamente sencillo reducirlo a:
“Bueno, es que no os gusta el black metal”.
No.
Podemos escuchar black metal.
El problema no es la dureza, las voces ni el género.
Simplemente Kawir no nos transmiten nada.
Los escuchamos y sentimos su música demasiado plana para nuestros gustos. No aparece ese momento que hace que prestemos más atención, ese riff que obliga a levantar la cabeza o ese cambio que consigue introducirnos dentro de la canción.
Y probablemente otra persona escuche exactamente lo mismo y encuentre justo lo contrario.
Esa es la gracia.
Pero nuestro viaje consistía precisamente en contar lo que encontrásemos, no en fingir entusiasmo porque una banda sea históricamente importante o porque encaje perfectamente dentro del concepto del artículo.
Kawir representan claramente una parte del metal helénico.
Simplemente no es nuestra parte.
Entonces… ¿nos gusta el metal griego?
Pues…
regular.
Y quizá esa sea precisamente la conclusión más interesante de todo este viaje.
Empezamos intentando descubrir si existía un sonido que pudiésemos identificar realmente como griego dentro del metal.
Y la respuesta es claramente sí.
Hay bandas que utilizan directamente instrumentos tradicionales. Otras recuperan canciones regionales. Algunas utilizan el idioma como principal elemento identitario y otras construyen sus letras alrededor de mitología, paganismo e historia helena.
No existe un único “metal griego”.
Pero cuando determinadas bandas permiten que la tradición local entre realmente dentro de su música, Grecia se escucha.
Otra cosa muy diferente es que nos guste.
Balothizer nos demostraron probablemente mejor que nadie hasta qué punto puede mantenerse la identidad cretense dentro de una propuesta pesada.
Exoristoi demostraron que cantar heavy metal en griego ya era una pequeña revolución hace más de treinta años.
Aherusia nos enseñaron que el folk pagano griego puede generar una atmósfera muy atractiva.
Kawir demostraron que tener todos los ingredientes que buscamos no garantiza que una canción consiga atraparnos.
Y Villagers of Ioannina City fueron quienes abrieron la puerta y nos hicieron empezar a tirar del hilo.
Así que puede que mañana no aparezca una playlist titulada “Metal griego para cocinar el domingo” en la redacción de RadioWeek.
Pero hemos conseguido responder nuestra pregunta.
Y, de paso, hemos descubierto varias bandas, una escena que apenas conocíamos, instrumentos que probablemente ayer no habríamos sabido identificar y algunas de las mejores decisiones estéticas relacionadas con bigotes y portadas de discos que hemos visto últimamente.
No ha sido un mal domingo.
Ahora os toca a vosotros.
¿Conocéis alguna banda griega que debería estar aquí? ¿Hay alguna capaz de hacernos cambiar de opinión?
Porque si algo hemos aprendido escribiendo RadioWeek es que cada vez que decimos públicamente que no encontramos algo…
aparece alguien en los comentarios dispuesto a demostrarnos que hemos buscado fatal.

