Katana Fest 2026: faltó público, pero sobraron ganas de liarla en la Marea Rock de Alicante
Lina Morgan Freeman, Sujeto K y Fuckop Family convirtieron el 9 de Octubre en una fiesta de metal, punk, electrónica y ritmos jamaicanos. Una noche en la que las etiquetas musicales se fueron a tomar por culo y el público que acudió descubrió que, a veces, menos gente significa más diversión.
El pasado 9 de octubre, mientras buena parte de la Comunitat Valenciana disfrutaba de la festividad de la terreta, en RadioWeek decidimos celebrarlo a nuestra manera: encerrándonos en la Sala Marea Rock de Alicante para disfrutar de una nueva edición del Katana Fest.
¿El menú? Punk, metal, rap, reggae, electrónica, ritmos callejeros y alguna que otra locura difícil de clasificar. Tres bandas con personalidades muy diferentes, pero con una filosofía compartida: subir al escenario, pasárselo de puta madre y procurar que quienes están delante hagan exactamente lo mismo.
Lina Morgan Freeman, Sujeto K y Fuckop Family fueron los encargados de demostrar que la música alternativa no necesita pedir permiso para mezclar estilos, romper esquemas y convertir una sala en una auténtica fiesta.
Pero antes de hablar de lo bueno, vamos a quitarnos de encima la parte incómoda.
Un puente más largo que el acueducto de Segovia
Organizar un festival durante un puente festivo puede ser una auténtica lotería. Y si encima hablamos de un calendario como el de este año, con el 9 de Octubre cayendo en viernes y el 12 de octubre en lunes, aquello ya no era un puente: era un acueducto que ni el de Segovia.
Cuatro días para viajar, escaparse a la montaña, visitar a la familia o sencillamente desaparecer del mapa. Y, claro, eso puede terminar pasando factura a la música en directo.
La asistencia al Katana Fest fue más discreta de lo que nos habría gustado. Por nuestra impresión, nos quedamos por poco por debajo del centenar de asistentes, una cifra que, aunque no es un dato oficial de taquilla, refleja bastante bien lo que vivimos aquella noche.
¿Fue culpa del puente? Es difícil asegurarlo, pero desde luego el calendario no parecía jugar a favor.
Y no vamos a disfrazarlo: un cartel de estas características merecía una mayor respuesta del público. Porque detrás de cada evento hay organización, músicos, técnicos y muchas horas de trabajo que necesitan algo más que buenas intenciones para seguir adelante.
Ahora bien, una cosa es la asistencia y otra muy diferente lo que ocurrió sobre el escenario.
Porque allí descubrimos una ventaja inesperada: más espacio para bailar, mayor cercanía con las bandas y una sensación casi familiar que convirtió la noche en algo especial.
¿Menos gente? Pues más sitio para hacer el cafre.
Y vaya si lo hicimos.
Lina Morgan Freeman: tres músicos y una fiesta que no entiende de límites
Hay bandas que descubres por casualidad y otras a las que llevas siguiendo tanto tiempo que, cuando por fin las tienes delante, parece que estás saldando una deuda pendiente.
Con Lina Morgan Freeman nos ocurrió lo segundo.
Llevábamos aproximadamente un año siguiendo sus pasos, recomendándolos y esperando la oportunidad de comprobar si toda aquella energía que transmitían se correspondía con lo que podían ofrecer en directo.
La respuesta fue un rotundo sí.
Fueron los encargados de inaugurar la noche y lo hicieron con una puesta en escena que llamó nuestra atención desde el primer momento. Iluminación de neón, humo y una propuesta visual que acompañaba perfectamente su particular combinación de metal, metalcore y electrónica.
Pero lo verdaderamente interesante no estaba únicamente en las luces.
Estaba en la actitud.
Lina Morgan Freeman no parecen interesados en ofrecer un concierto convencional. Su intención es montar una fiesta en la que cada canción funcione como una invitación a saltar, bailar y dejar de preocuparse por cualquier otra cosa.
Y sus integrantes se encargan constantemente de transmitir esa energía al público.
Lo sorprendente es que son solamente tres músicos sobre el escenario, pero consiguen desarrollar un espectáculo que transmite una sensación de trabajo, preparación y coordinación muy superior a lo que podría esperarse de una formación tan reducida.
Su propuesta podría funcionar perfectamente compartiendo cartel con Sujeto K, como ocurrió aquella noche, pero también imaginamos su directo en un festival como Leyendas del Rock, junto a bandas de espíritu fiestero como Prom Kinks.
Porque no todo en el metal consiste en ponerse serio, mirar al suelo y demostrar quién tiene el riff más complicado.
A veces lo único que necesitas es una buena descarga de energía y una banda que te recuerde que has venido a disfrutar.
¿Los recomendamos?
¡Coño, si llevamos un año haciéndolo!
Pero después de verlos en directo tenemos todavía más motivos para insistir. Ahora solamente nos queda una petición: queremos una segunda parte, a ser posible con muchos más RadioWeekers delante del escenario.
Sujeto K: veinte años de historia y nosotros perdiéndonos semejante locura
Hay situaciones que se repiten demasiado en la vida de cualquier aficionado a la música.
Conoces el nombre de una banda, has escuchado alguna canción, incluso sabes que han pasado varias veces relativamente cerca de tu ciudad, pero siempre ocurre algo que te impide verlos.
Un día no puedes, otro tienes otro concierto y al siguiente sencillamente se te olvida.
Hasta que finalmente los ves y piensas:
¿Pero cómo cojones hemos tardado tanto en descubrir esto?
Eso fue exactamente lo que nos ocurrió con Sujeto K.
La banda valenciana construyó una propuesta que fusionaba punk, metal, electrónica y ritmos bailables. Después de una década de silencio regresaron en 2024 con Amor y Pogos, recuperando esa personalidad descarada que les había acompañado desde sus comienzos.
Y en 2026, con dos décadas de historia a sus espaldas y un trabajo en directo celebrando su vigésimo aniversario, siguen demostrando que lo suyo no es precisamente quedarse quietos.
Su actuación en Marea Rock fue una explosión de guitarras contundentes, ritmos punkarras, metal y una actitud callejera que tiene muchísimo de gamberrada y todavía más de celebración.
Su propuesta vocal oscila entre la provocación del punk y una forma de interpretar que encaja perfectamente con unas bases mucho más metaleras y electrónicas.
¿El resultado?
Una combinación que te permite disfrutar del concierto sin necesidad de conocer una sola letra.
Y eso tiene bastante mérito.
Porque puedes encontrarte frente a una banda que llevas escuchando toda la vida y disfrutar cantando sus clásicos, pero conseguir que alguien que apenas conoce tu repertorio termine bailando desde los primeros minutos es otra historia.
Sujeto K consiguieron precisamente eso: convertir a los desconocidos en participantes de su fiesta.
Además, hubo algo que nos gustó especialmente y que no siempre aparece reflejado en las fotografías de un concierto: su cercanía.
Tanto arriba como abajo del escenario transmitieron una naturalidad y un trato con el público que agradecemos muchísimo.
Se nota la experiencia, los años de carretera y, sobre todo, que siguen disfrutando de lo que hacen.
Porque una banda puede llevar veinte años tocando y acabar funcionando por pura inercia. En Sujeto K encontramos justo lo contrario.
Y sí, después de aquella noche tenemos clarísimo que hemos perdido demasiadas oportunidades de verlos.
Aunque tampoco vamos a castigarnos mucho por ello.
Más vale tarde que nunca, y si encima llegas a tiempo para el pogo, mejor.
Fuckop Family: como Pulp Fiction, puedes verlos veinte veces y siempre quieres repetir
Llegamos al plato fuerte de la noche.
Y aquí tenemos un problema.
¿Cómo explicas lo que significa ver a Fuckop Family cuando llevas tantos conciertos disfrutados con ellos y todavía tienes ganas de repetir?
Pues vamos a recurrir al cine.
¿Conocéis Pulp Fiction?
La primera vez que ves la película de Quentin Tarantino te quedas alucinado. La segunda descubres cosas que se te habían escapado. La tercera sigues disfrutando de sus diálogos y situaciones.
Después de diez visionados ya conoces prácticamente cada escena.
Pero llega un día cualquiera, estás mirando qué ponen en televisión y descubres que la están emitiendo.
Y tu reacción es inmediata:
«¡HOSTIA, PULP FICTION! ¡Voy a hacer palomitas!»
Pues con Fuckop Family ocurre exactamente lo mismo.
Puedes haberlos visto cinco, diez o quince veces. Da igual. Cuando aparecen en un cartel sabes perfectamente lo que va a ocurrir y, aun así, tienes ganas de volver.
Porque Fuckop Family son una garantía de diversión.
La formación nacida en Villena en 2001 celebra este año su 25.º aniversario, una trayectoria que la ha convertido en una de las propuestas más particulares de la escena alternativa española.
Su música mezcla rap, punk, metal, reggae, ritmos tribales y electrónica hasta construir algo que muchos conocen como ragga metal.
¿Que os gustan Skindred? Pues aquí tenemos una manera muy nuestra de entender esa mezcla de contundencia metalera y ritmos jamaicanos, aunque Fuckop Family llevan un cuarto de siglo desarrollando una personalidad completamente propia.
Uno de los elementos más reconocibles llega de la mano de Abadía, cuya interpretación vocal aporta esos registros reggae y ragga que contrastan con los momentos más contundentes de la banda.
A su alrededor, las guitarras, el bajo, la batería y una percusión cargada de ritmos tribales forman una combinación que puede hacerte pasar de mover las caderas a querer montar un pogo en cuestión de segundos.
Y lo mejor es que todo funciona con una naturalidad insultante.
Los timbales y la percusión aportan un carácter especial a un sonido que podría resultar caótico sobre el papel, pero que en directo termina teniendo muchísimo sentido.
Porque puedes estar escuchando un pasaje reggae y, antes de darte cuenta, encontrarte atrapado en una descarga de guitarras que te obliga a dar saltos.
¿Qué coño estoy escuchando? No lo sé, pero no quiero que termine.
Esa es la magia de Fuckop Family.
Y aquella noche todavía guardaban más sorpresas.
El concierto estuvo acompañado de distintas colaboraciones y apariciones, con Mugre y Velocidad Absurda entre los nombres que se sumaron a la celebración, convirtiendo la actuación en algo más que otro concierto de su gira.
La sensación era la de estar participando en una reunión de amigos que, casualmente, saben hacer música y tienen un escenario a su disposición.
Porque si hay algo que caracteriza a Fuckop Family, además de su particular sonido, es esa capacidad para eliminar las distancias entre músicos y público.
No estamos hablando únicamente de simpatía.
Hablamos de una banda que transmite cercanía, que se mueve con soltura entre su gente y que consigue que el concierto tenga un ambiente de celebración colectiva.
Y eso, después de tantos años sobre los escenarios, sigue teniendo un valor enorme.
¿Volveríamos a verlos?
Ponedlos otra vez en un cartel y os respondemos con las entradas en la mano.
Katana Fest: la música alternativa necesita público, pero también ganas de disfrutar
El Katana Fest dejó una conclusión que merece la pena destacar.
No fue una noche multitudinaria. La asistencia podría haber sido mayor y sería absurdo intentar vender lo contrario.
Pero tampoco sería justo medir el resultado exclusivamente por el número de personas que cruzaron la puerta de Marea Rock.
Porque quienes estuvimos allí disfrutamos de tres propuestas que, desde estilos y trayectorias muy diferentes, compartieron una misma forma de entender la música en directo.
Lina Morgan Freeman nos sorprendieron con una puesta en escena trabajada y una propuesta electrónica y metalera que merece seguir creciendo.
Sujeto K nos recordaron que nunca es tarde para descubrir una banda que llevabas demasiado tiempo pasando por alto.
Y Fuckop Family volvieron a confirmar que algunos grupos tienen la capacidad de hacerte sentir como en casa por muchas veces que los hayas visto.
Eso sí, conviene recordar algo: las salas, los festivales pequeños y las bandas alternativas necesitan que el público responda. No basta con quejarse de que siempre vienen los mismos artistas si después dejamos pasar las propuestas diferentes que tenemos a pocos kilómetros.
Porque eventos como el Katana Fest son precisamente los que permiten descubrir bandas, mantener viva la escena y comprobar que todavía queda muchísimo por disfrutar fuera de los grandes escenarios.
Así que, RadioWeekers, ya sabéis: si el Katana Fest pasa por vuestra ciudad, no lo dejéis escapar. Porque quizá no conozcáis todas las bandas del cartel, pero precisamente ahí está la gracia de descubrir música en directo.
Nosotros nos fuimos con ganas de repetir con Lina Morgan Freeman, preguntándonos cómo demonios habíamos tardado tanto en ver a Sujeto K y confirmando, una vez más, que Fuckop Family son como esa película que nunca te cansas de volver a ver.
¡Y ojo, que la fiesta en Marea Rock no termina aquí!
Porque HOY, VIERNES 16 DE OCTUBRE, MAMÁ LADILLA ATERRIZA EN LA SALA MAREA ROCK DE ALICANTE, acompañados de Velocidad Absurda, a quienes también pudimos ver participando en la fiesta de Fuckop Family durante el Katana Fest.
Así que, si todavía no tenéis planes para esta noche, ya estáis tardando en mover el culo.
Con apertura de puertas a las 22:00 horas, tenéis una nueva cita con el punk, el humor más irreverente y esa maravillosa costumbre de reírse de absolutamente todo a golpe de guitarra.
Y antes de despedirnos, una última cosa:
¡MUY PRONTO TENDRÉIS DISPONIBLE EN RADIOWEEK LA GALERÍA FOTOGRÁFICA COMPLETA DEL KATANA FEST! 📸
Porque una noche así merece ser recordada, y no vamos a dejar que todas esas caras, saltos, pogos y momentos de locura se pierdan en el olvido.
La katana volvió a Alicante y, aunque no cortó un lleno absoluto, dejó claro que todavía tiene mucho que repartir.
¡Nos vemos en el próximo pogo, RadioWeekers! 🤘🔥
