AC/DC a todo volumen frente a una mezquita: la música vuelve a convertirse en arma
Cerca de un centenar de motoristas se concentró durante el rezo del viernes en Kaunas, Lituania. En al menos uno de los vídeos difundidos y revisados por RadioWeek puede escucharse música de AC/DC a gran volumen.
Hace unos días, en RadioWeek nos metíamos en uno de los terrenos más incómodos de nuestra relación con la música: ¿qué ocurre cuando dejamos de utilizarla para escucharla y comenzamos a utilizarla contra alguien?
En nuestro artículo sobre la música como método de tortura y presión psicológica repasamos cómo el sonido a gran volumen, la repetición y la privación del descanso llegaron a formar parte de diferentes técnicas de interrogatorio utilizadas por Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre.
Y no hablamos únicamente de testimonios. Documentación posteriormente desclasificada sobre el antiguo programa de detención e interrogatorios de la CIA recoge el empleo de música continua a gran volumen en centros de detención. La propia CIA hizo públicos en 2016 decenas de documentos relacionados con aquel programa. AC/DC terminó apareciendo también en esta historia.
El National Security Archive, de la Universidad George Washington, incluyó a la banda australiana entre los artistas mencionados en informes desclasificados y publicados, además de testimonios de antiguos detenidos y guardias, cuando en 2009 solicitó al Gobierno estadounidense documentación sobre el uso de música durante interrogatorios. Investigaciones de la época señalaron canciones como Hells Bells y Shoot to Thrill entre las utilizadas en centros de detención estadounidenses.
Y ahora volvemos a encontrarnos con AC/DC en un contexto bastante diferente, pero donde la música vuelve a dejar de cumplir únicamente una función artística.
Esta vez nos vamos hasta Kaunas, Lituania.
Antes de continuar, una cosa bastante importante
RadioWeek es un medio musical.
No estamos aquí para defender religiones, ideologías, movimientos políticos ni a ninguno de los grupos implicados en esta historia. Tampoco aprobamos el uso de la música para intimidar, hostigar o molestar deliberadamente a otras personas.
Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y divulgativa: nos interesa lo ocurrido porque vuelve a colocar sobre la mesa algo de lo que ya hablamos en PsicoWeek, el momento en el que una canción pasa de ser música a convertirse deliberadamente en una herramienta de presión.
Lo que cada cual crea, piense o apoye en su casa es cosa suya.

A nosotros, como si se la pica un pollo.
Dicho esto, vamos a los hechos.
Cerca de cien motoristas frente a la mezquita de Kaunas
El viernes 11 de septiembre de 2026, alrededor de las 12:30 horas, comenzaron a concentrarse motoristas en las inmediaciones de la mezquita situada en el parque Ramybės de Kaunas mientras la comunidad musulmana celebraba la tradicional oración del viernes.
El medio local Kas vyksta Kaune asegura que había recibido información antes de la concentración de que algunos motoristas pretendían acudir hasta la zona y utilizar el ruido de las motocicletas para perturbar las oraciones.
Una vez allí, los participantes aceleraron repetidamente los motores, reprodujeron música y comenzaron a corear consignas, entre ellas «Lietuva», que significa «Lituania». El propio medio calcula que acudieron alrededor de un centenar de motoristas procedentes de la región de Kaunas.
Durante la concentración apareció además una cabeza de cerdo, mientras continuaban los cánticos y el ruido alrededor de la mezquita.
La radiotelevisión pública lituana LRT también confirmó la existencia de los vídeos difundidos en redes sociales, en los que pueden verse los motoristas alrededor del lugar de culto mientras gritan, generan ruido y reproducen música.
Pese a la tensión, no se registraron enfrentamientos físicos.
Según el medio local, al menos seis vehículos policiales permanecieron en la zona y, una vez terminadas las oraciones, los asistentes fueron dispersándose sin que la situación derivara en un enfrentamiento mayor.
AC/DC frente a una mezquita de Kaunas: ¿qué muestran realmente los vídeos?
Y llegamos al punto por el que esta historia termina en RadioWeek.
Porque los medios lituanos consultados hablan de música o de canciones, pero no especifican oficialmente qué grupos estaban sonando.
LRT tampoco identifica ningún artista concreto.
Sin embargo, en al menos uno de los vídeos difundidos del incidente y revisados por RadioWeek puede escucharse música de AC/DC a gran volumen mientras se desarrolla la concentración.
Y tenemos que ser muy precisos con esto.
RadioWeek no puede confirmar que AC/DC sonase durante toda la acción, ni que fuera la única banda utilizada, ni durante cuánto tiempo se reprodujo su música.
Tampoco podemos convertir unos segundos de grabación en una supuesta playlist completa de la concentración.
Lo que podemos afirmar a partir del material audiovisual es que AC/DC aparece sonando durante parte del incidente registrado frente a la mezquita.
Nada más.
Y tampoco nada menos.
La policía investiga lo ocurrido
Tras la concentración, la policía de Kaunas abrió un procedimiento administrativo por posibles infracciones relacionadas con los requisitos para la organización de reuniones y otros actos públicos.
Las sanciones previstas para este tipo de infracciones pueden oscilar entre 30 y 150 euros.
Además, las autoridades comenzaron una comprobación de las circunstancias relacionadas con un posible delito de incitación contra un grupo de personas.
Existe aquí un matiz importante: la propia portavoz de la policía de Kaunas, Odeta Vaitkevičienė, aclaró que esta segunda actuación consiste por el momento en una comprobación de los hechos y no en una investigación penal formal.
Cuando una canción deja de ser solamente una canción
No tendría ningún sentido comparar directamente lo sucedido en Kaunas con las prácticas desarrolladas en centros de detención estadounidenses.
No son situaciones equivalentes.
Pero existe un punto que conecta ambas historias y que es precisamente lo que nos interesa desde el punto de vista musical y psicológico:
la instrumentalización del sonido.
La misma canción puede sonar mientras conduces, estar asociada a uno de los mejores conciertos de tu vida o convertirse en uno de esos temas que reconoces con apenas escuchar los primeros segundos.
Pero cuando alguien decide reproducirla deliberadamente para invadir el espacio de otra persona, impedir que realice una actividad, intimidarla o generar presión, la canción sigue siendo exactamente la misma; lo que cambia es su función.
Y ahí aparece la paradoja.
AC/DC no compuso esas canciones para interrogar prisioneros.
Tampoco para perturbar ceremonias religiosas.
Son otras personas quienes, décadas después de que fueran creadas, deciden apropiarse de ellas y convertirlas momentáneamente en otra cosa.
Quizá por eso lo sucedido en Kaunas resulta tan interesante después de nuestro anterior PsicoWeek.
Porque vuelve a recordarnos una idea bastante incómoda:
la música puede cambiar cómo nos sentimos, pero también podemos cambiar nosotros aquello para lo que utilizamos la música.

