Zenith y Deathbats convierten Marea Rock en una noche de misa y murciélagos
La Sala Marea Rock de Alicante abrió su nueva temporada el 11 de septiembre con una doble descarga de Zenith y Deathbats, tributos a Ghost y Avenged Sevenfold que volvieron a demostrar por qué el público sigue respondiendo cada vez que pisan un escenario.
La ya conocida Sala Marea Rock de Alicante, que nos ha dejado grandes conciertos y momentos únicos, comenzó ayer su nueva temporada con un concierto por partida doble de Zenith y Deathbats, las bandas tributo a Ghost y Avenged Sevenfold.
Ambas formaciones son ya conocidas en RadioWeek. Hemos hablado de ellas en más de una crónica y, si ahora volvemos con una tercera, por algo debe de ser.
No se trata simplemente de celebrar una misa un viernes ni de lanzarnos a las carreteras de California. Se trata de trasladar una esencia desde el escenario hasta el público.
Y, una vez más, ambas bandas consiguieron hacerlo.
De nuevo lograron reunir al público alicantino en una misma noche para disfrutar de dos de sus bandas favoritas de una manera mucho más cercana. Porque ya lo hemos dicho otras veces: aunque se trate de formaciones que interpretan canciones de otros grupos, consiguen captar aquello que los hizo especiales y trasladarlo al escenario con una personalidad suficiente como para que el público quiera entregarse desde el primer minuto.
Ese intercambio entre escenario y sala, esa sensación de darlo todo y recibirlo de vuelta, estuvo presente durante toda la noche.
Zenith: comienza la misa
Desde el momento en el que aparece el primer acorde de Zenith y escuchas la voz de Papa Emeritus detrás del escenario, mientras una lona esconde todavía lo que está a punto de ocurrir, empiezas a comprender que algo bueno se está preparando.
Cuando finalmente cae y aparecen los Ghouls, la reacción del público termina de confirmar la sensación.
La gente canta, responde y pide más prácticamente cuando el concierto acaba de comenzar. Es entonces cuando sabes que la noche puede acabar siendo una de esas que funcionan de principio a fin.
Y así fue.
Zenith vuelve a demostrar que sabe desenvolverse sobre el escenario y, sobre todo, sabe conectar con quienes tiene delante. El público acompaña cada letra mientras la banda construye sobre las tablas esa atmósfera tan reconocible para cualquier seguidor de Ghost.
Y aquí entra una de esas cosas que, como buenos pseudoperiodistas que somos, siempre nos gusta hacer: escuchar al público.
Hubo una frase que se repitió varias veces durante la noche:
«Es que suenan igual que Ghost».
Cuando escuchas algo así entre quienes han pagado una entrada para estar allí, comprendes que la banda está haciendo algo bien.
Porque conseguir acercarse a una formación original sin limitarse únicamente a reproducir canciones supone también una declaración de compromiso con lo que haces y, sobre todo, con un público que quiere disfrutar de esa música.
Y ahí aparece otro punto importante.
Todos conocemos los precios que pueden alcanzar actualmente las entradas de algunas grandes bandas, cifras que no siempre están al alcance de todo el mundo. Poder disfrutar de dos formaciones en una misma noche por un precio mucho más asequible convierte este tipo de conciertos en experiencias cercanas que ayudan a mantener viva y accesible la cultura musical.
No sustituye a la banda original.
Pero tampoco pretende hacerlo.
Se trata de ofrecer otra manera de vivir esas canciones.
Deathbats: los murciélagos vuelven a Alicante
Y entonces llegaron Deathbats.
Los murciélagos viajaron desde Barcelona para devolver sobre el escenario todo el cariño que recibieron desde abajo.
En otras ocasiones nos hemos pasado un poco con ellos… Reconocemos que el gamberrismo a veces puede con nosotros. Pero esta vez han jugado en casa y toca contar las cosas como fueron: ofrecieron una actuación magnífica.
La banda volvió a demostrar una gran entrega sobre el escenario mientras el público acompañaba prácticamente cada momento del concierto, hasta convertirse en un integrante más de lo que estaba sucediendo dentro de Marea Rock.
Además, en esta ocasión pudimos encontrarnos con un repertorio diferente al que vimos anteriormente en Murcia, en la Sala Garaje.
Y eso se agradece.
No porque repetir canciones vaya a convertir un concierto automáticamente en algo pesado, sino porque encontrarte con temas distintos hace que la experiencia cambie. Cuando vuelves a ver una banda y te encuentras con otro repertorio, recuperas parte de esa sensación que tuviste la primera vez.
El concierto vuelve a sentirse nuevo.
La puesta en escena, la música y la respuesta del público volvieron a hacer temblar Marea Rock. Una sala llena de gente que conocía las canciones y que, igual que ocurrió con Zenith, volvió a dejarnos una sensación muy clara desde abajo: Deathbats consigue acercarse lo suficiente a Avenged Sevenfold como para atrapar a quienes llegan buscando precisamente esa experiencia.
Deathbats mira ya hacia 2027
Después de los conciertos estuvimos charlando un rato con Deathbats.
En el momento de publicar esta crónica, la banda se encuentra en Sevilla para afrontar su segundo concierto del fin de semana. Una paliza, vamos a decirlo.
Pero la conversación también nos permitió conocer algunas de sus próximas paradas.
Su gira de 2026 continuará con diferentes fechas hacia el norte de España y contará también con una parada en Tarragona, bastante más cerca de casa para quienes estén por aquella zona y quieran verlos en directo.
Además, de cara a 2027 ya trabajan en una nueva gira que tendrá paradas en Murcia y también, para quienes se hayan perdido esta ocasión, un nuevo regreso a Alicante.
Eso, sin embargo, lo iremos siguiendo cuando llegue el momento.
Por ahora solo queda esperar que la misa del murciélago vuelva pronto a Alicante.
Que regresen nuevos repertorios, la misma esencia sobre el escenario y esa energía que convierte al público en algo más que alguien que observa desde abajo.
Porque durante unas horas Marea Rock dejó de ser simplemente una sala de conciertos.
Primero llegaron los Ghouls.
Después aparecieron los murciélagos.
Y Alicante hizo el resto.

