Leyendas del Rock 2026 – Día 2: Godsmack cumple el sueño y Arch Enemy prende fuego a Villena
Después de un primer día contundente, el Leyendas del Rock 2026 afrontaba su día 2 con uno de los nombres que más ganas teníamos de ver: Godsmack. Sin embargo, la jornada del 6 de agosto terminó ofreciendo mucho más, desde las sorpresas de Creeper y Mushroomhead hasta Dark Tranquillity y un Arch Enemy dispuesto a demostrar que su nueva etapa con Lauren Hart va muy en serio.Después de un primer día contundente, el Leyendas del Rock 2026 afrontaba su día 2 con uno de los nombres que más ganas teníamos de ver: Godsmack. Sin embargo, la jornada del 6 de agosto terminó ofreciendo mucho más, desde las sorpresas de Creeper y Mushroomhead hasta Dark Tranquillity y un Arch Enemy dispuesto a demostrar que su nueva etapa con Lauren Hart va muy en serio.
Después de habernos marcado un primer día bastante contundente, el segundo asalto del Leyendas del Rock arrancaba con más fuerza y, sobre todo, con unas expectativas muy concretas.
Habíamos llegado hasta aquí con un nombre marcado prácticamente a fuego: Godsmack.
Lo que no esperábamos era que, por el camino, alguna que otra banda decidiera colarse en nuestros recuerdos.
Y precisamente para eso están los festivales.
Creeper: si Tim Burton montara una banda de rock
Una de las primeras sorpresas llegó de la mano de Creeper, banda británica que aterrizó finalmente en el Leyendas como sustituta de Of Mice & Men después de la cancelación de la gira europea de estos últimos.
Íbamos preparados para algo oscuro.
Y oscuro fue.
Pero quizá no exactamente como imaginábamos.
Esperábamos oscuridad en el sentido más agresivo de la palabra y nos encontramos con algo que parecía haber salido directamente de la cabeza de Tim Burton.
Y entendámonos: esto no es una crítica.
Tim Burton es uno de los grandes maestros de la estética gótica cinematográfica y Creeper tiene precisamente algo de eso. Teatralidad, horror, glam, dramatismo y una puesta en escena que parece preocuparse tanto por crear una identidad como por tocar las canciones.
No fue la oscuridad que esperábamos.
Fue otra mucho más divertida.
Mushroomhead: máscaras, contundencia y una comparación inevitable
El contraste llegó poco después con Mushroomhead.
Aquí resulta casi imposible que alguien que haya crecido escuchando metal de finales de los noventa y principios de los 2000 no piense durante algunos momentos en Slipknot.
Las máscaras están ahí.
La percusión está ahí.
La agresividad está ahí.
Pero conviene hacer justicia histórica: Mushroomhead lleva actuando con máscaras desde 1993, antes incluso de la formación de Slipknot, así que reducirlos a una especie de versión alternativa de los de Iowa sería tremendamente injusto.
Las similitudes visuales hacen inevitable la comparación, pero musicalmente hay suficientes elementos para separar ambos mundos.
Mushroomhead introduce matices industriales, alternativos y hasta cierta oscuridad gótica que terminan proporcionando al grupo una personalidad bastante particular. Y, sobre el escenario, toda esa mezcla funciona todavía mejor gracias a un espectáculo que acompaña perfectamente a su propuesta.
Si eres fan de Slipknot probablemente haya elementos que te resulten familiares.
Pero Mushroomhead juega su propia partida.
Northlane y el momento en que nuestro cuerpo dijo “hasta aquí”
Con Northlane llegó nuestro particular momento de descanso.
Nos gusta el core.
Pero también nos gusta conservar cierta movilidad en las rodillas.
Todavía no habíamos llegado ni al ecuador de la jornada y empezábamos a sentirnos como el buhonero de Resident Evil 4 después de cargar durante veinte años con todas las armas del juego.
Nos duele la espalda.
Los años pasan.
Y en el Leyendas pasan especialmente rápido.
Así que Northlane fue uno de esos conciertos que disfrutamos desde una prudente distancia, sentados, recuperando fuerzas y recordándonos que todavía quedaban unas cuantas horas de festival por delante.
A veces sobrevivir al Leyendas también consiste en saber cuándo toca sentarse.
Dark Tranquillity: Mikael Stanne no duerme, estamos convencidos
Y entonces apareció Dark Tranquillity.
Aquí tenemos un problema.
Nos cae demasiado bien Mikael Stanne.
No sabemos exactamente por qué. Parece simpático, cercano y agradable.
Y eso que es sueco.
El año pasado tuvimos la oportunidad de verlo por partida doble entre Cemetery Skyline y The Halo Effect, y este año volver a encontrárnoslo al frente de Dark Tranquillity empieza a hacernos sospechar que este señor tiene algún tipo de pacto mediante el cual los días para él duran 37 horas.
Porque la pregunta ya no es cuántas bandas tiene Mikael Stanne.
La pregunta es:
¿Cuándo ensaya?
¿Y cuándo duerme?
Estamos convencidos de que este hombre no abre Netflix desde 2022.
Bromas aparte, Dark Tranquillity sigue siendo una de esas bandas capaces de generar una atmósfera muy particular en directo.
Y quizá su nombre resulte hasta engañoso porque, precisamente, tranquilidad hay poca.
Hay intensidad, experiencia y esa capacidad que poseen determinadas bandas veteranas para llenar el escenario sin necesidad de demostrar constantemente que saben hacerlo.
Dark Tranquillity simplemente aparece.
Y atrapa.
Godsmack: haciendo feliz a nuestro pequeño unicornio adolescente
Pero había llegado el momento.
Nuestro momento.
Uno de los conciertos que más ganas teníamos de ver en esta edición del Leyendas del Rock.
Godsmack.
Y había una razón añadida para que aquello tuviera algo de histórico: la propia banda había anunciado su paso por el Leyendas del Rock 2026 como su primera actuación en España.
Después de tantos años escuchando canciones como “Bulletproof”, esperando esos temas que forman parte de nuestra adolescencia y teniendo especialmente grabado un “I Stand Alone” que muchos asociamos inevitablemente con El Rey Escorpión, por fin teníamos delante a Sully Erna.
Y durante un rato volvió a aparecer aquel pequeño unicornio adolescente que sigue viviendo en algún rincón de RadioWeek.
Fue felicidad.
Sin más.
Ver a Erna en acción permite además entender por qué Godsmack lleva décadas manteniendo semejante presencia sobre los escenarios. No hablamos únicamente de un cantante con personalidad: hablamos de un músico tremendamente completo capaz de controlar al público con una facilidad impresionante.
Y todavía hubo espacio para uno de los momentos más divertidos de la jornada.
Sully decidió hablar en español.
Bueno.
Intentarlo.
Y eso ya merece nuestro respeto.
Entre sus palabras hubo incluso una felicitación a España por haberse proclamado campeona del mundo, provocando uno de esos momentos espontáneos que consiguen romper la barrera entre escenario y público.
Porque eso fue precisamente lo que transmitió durante buena parte del concierto: cercanía.
Erna parecía estar disfrutando de España tanto como España estaba disfrutando de Godsmack.
Pero todavía faltaba una de las grandes cartas de la banda.
Sully Erna también es batería.
Y cuando llegó el momento de enfrentarse a Shannon Larkin, aquello dejó durante unos minutos de ser simplemente un concierto de Godsmack para convertirse en una batalla de percusión.
Dos baterías.
Dos músicos.
Y un intercambio que fue creciendo entre solos, respuestas e improvisaciones hasta convertirse en uno de los momentos más espectaculares de toda la actuación.
Godsmack lleva utilizando esta batalla de baterías como uno de los elementos característicos de sus directos desde hace años, pero una cosa es conocerla y otra bastante diferente verla delante de ti.
Fue música.
Fue espectáculo.
Y, para nosotros, fue también cumplir una pequeña deuda pendiente.
Godsmack fue uno de los grandes conciertos del Leyendas del Rock 2026.
Hasta que apareció Arch Enemy.
Arch Enemy: Lauren Hart recoge el testigo… y prende fuego al escenario
Si Godsmack hizo feliz al adolescente que llevamos dentro, Arch Enemy directamente vino a meternos miedo.
Y buena parte de la culpa la tiene Lauren Hart.
La salida de Alissa White-Gluz a finales de 2025 había colocado a Arch Enemy ante una situación nada sencilla. Sustituir una presencia tan reconocible después de más de una década al frente de la banda suponía enfrentarse inevitablemente a comparaciones, dudas y expectativas gigantescas. La elegida para iniciar esta nueva etapa ha sido Hart.
Y Villena fue testigo de lo que puede ofrecer.
Durante las dos primeras canciones nos dio la sensación de que todavía estaba calentando motores.
Normal.
Porque después cambió completamente la historia.
Cuando Lauren Hart terminó de soltar la voz aquello comenzó a convertirse en una demostración absolutamente salvaje.
Arch Enemy ya tenía fuego sobre el escenario.
Pero por momentos parecía que la voz de Lauren quemaba bastante más que las llamas.
Desgarradora, agresiva y con una presencia escénica demoledora, fue creciendo conforme avanzaba una actuación para la que el horario oficial reservaba aproximadamente hora y media.
Y entonces entendimos algo.
Lauren Hart no ha llegado a Arch Enemy simplemente para ocupar el lugar que ha dejado otra persona.
Ha llegado para intentar construir el suyo.
Eso probablemente sea lo más difícil cuando aterrizas en una banda con una historia tan importante detrás: saber que cada movimiento será comparado con quien estuvo antes.
Pero cuanto más avanzaba el concierto, menos sentido tenía mirar hacia atrás.
Hart terminó apropiándose del escenario.
Y aquella sensación inicial terminó convirtiéndose en otra completamente diferente:
Arch Enemy tiene nueva reina.
El público respondió.
La banda respondió.
Y el escenario ardió.
Literal y metafóricamente.
dArtagnan y el momento de aceptar que ya no tenemos veinte años
Después de aquello todavía quedaba noche.
Pero nuestro cuerpo tenía una opinión diferente.
dArtagnan arrancaba alrededor de las 00:20 y nosotros ya acumulábamos demasiadas horas encima. El horario oficial situaba precisamente su actuación a partir de esa hora, después de Arch Enemy.
Los habíamos visto el año anterior en el propio Leyendas a una hora bastante más humana, así que esta vez nos quedamos únicamente durante unas canciones.
Y volvieron a transmitir exactamente lo mismo.
Es una banda agradecida.
Con el Leyendas.
Con España.
Y, sobre todo, con su público.
Se nota cuando un grupo simplemente realiza una parada más dentro de una gira y cuando existe cierto cariño especial hacia el lugar en el que está tocando.
Con dArtagnan ocurre lo segundo.
Pero nosotros ya estábamos derrotados.
Habíamos gastado nuestra última poción.
El buhonero había cerrado la tienda.
Era hora de retirarse.
Día 2: por fin vimos a Godsmack
El segundo día del Leyendas del Rock 2026 terminó siendo una auténtica maravilla.
Llegamos principalmente por una banda y acabamos llevándonos bastante más.
Creeper nos enseñó que el gothic también puede parecer una película de Tim Burton.
Mushroomhead nos recordó que detrás de las máscaras existe una propuesta con identidad propia.
Dark Tranquillity volvió a demostrar que Mikael Stanne probablemente no duerme.
Arch Enemy presentó ante nosotros una nueva etapa encabezada por una Lauren Hart capaz de convertir las dudas en expectación.
Pero permitidnos terminar siendo completamente parciales.
Porque aquella noche ocurrió algo que llevábamos mucho tiempo esperando.
Después de tantos años escuchándolos, después de tantas canciones y después de pensar alguna vez que quizá nunca tendríamos la oportunidad…
vimos a Godsmack.
Y durante algo más de una hora, aquel pequeño unicornio adolescente fue tremendamente feliz.
A veces tampoco hace falta pedirle mucho más a un festival.

